|

|
EOEP
Cieza
|
|
Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica
de Cieza (Murcia)
|
_______________________________________________
Alumnos - Conexiones
- Padres - Presentación
- Profesores

LA FAMILIA CON UN NIÑO HIPERACTIVO
Los especialistas indican que las familias consistentes y equilibradas,
así como el ajuste social y emocional de los niños, son factores que
pronostican una mejor evolución de los niños que presentan hiperatividad.
En consecuencia, el modo más eficaz de prestar ayuda a los niños
hiperactivos pasa por mejorar el clima familiar y las habilidades de los
padres para controlar los comportamientos anómalos y eliminar las
interacciones negativas entre adultos y niños y de esta forma evitar las
experiencias de fracaso y rechazo que éstos sufren habitualmente.
Las familias con hijos hiperactivos señalan que los comportamientos de los
niños son tan disruptivos que llegan a alterar las relaciones familiares
hasta el extremo de que algunos padres se exasperan, pierden el control de las
situaciones y les resulta difícil tolerar a sus hijos. En estas respuestas
las problemas se agravan, en su lugar, resulta más eficaz controlar las
propias emociones y asumir que estos niños requieren mayores dosis de calma,
paciencia y flexibilidad que los normales.
Algunas pautas recomendadas para favorecer las interacciones positivas
entre padres e hijos son éstas.
- Si los padres establecen normas de disciplina es muy importante que
hagan explícitas, es decir, que el niño sepa qué lo exactamente lo que
se espera de él. De esta forma, si quebranta alguna regla familiar, sabe
cuáles serán las consecuencias que se avecinan.
- Las instrucciones y respuestas verbales de los adultos han de ser
breves, precisas y concretas. No son eficaces las amenazas verbales y
continuadas, los reproches y las discusiones permanentes.
- La respuesta de los padres ante la violación de las normas ha de ser
proporcional a la importancia de la infracción. El adulto antes de
responder, debe detenerse a pensar unos instantes y valorar sin pasión lo
ocurrido.
- Es conveniente que los padres respondan a los actos de indisciplina con
comportamientos concretos y previstos. No es aconsejable que lo hagan con
castigos físicos. Por el contrario es muy efectivo que los niños pierdan
algunos privilegios ya adquiridos.
- Los castigos deben tener una duración limitada, no es aconsejable
prolongarlos sistemáticamente, pues son difíciles de cumplir, pueden
originar en el niño ansiedad, sentimientos negativos y, además, no son
más eficaces que los castigos cortos.
- Tratándose de niños hiperactivos, no es aconsejable que los padres
limiten las salidas de casa y los contactos con amigos y compañeros.
Algunas familias, por temor a las críticas y protestas de vecinos y
conocidos, pueden retener al niño en casa durante períodos prolongados
de tiempo, con el perjuicio consiguiente que supone limitar sus
posibilidades de participar en juegos y actividades grupales y, por tanto,
dificultando su adaptación social e incrementando la ansiedad y, con
ello, la hiperactividad.
- Conviene establecer hábitos regulares, es decir, horarios estables de
comida, sueño, para ver la TV, los deberes escolares, etc. Aunque al
principio los niños pueden protestar, si los padres persisten y son
constantes los hijos ganarán en confianza y seguridad.
- Los adultos deben estar atentos y discriminar las señales que prevén
la proximidad de un episodio de rabietas, desobediencia, rebeldía, etc.
de ese modo, les será más fácil controlarlo alejando al niño de la
situación conflictiva, facilitándole juguetes que les puedan distraer.
- Cuando el niño debe realizar tareas nuevas que tiene que aprender
previamente, es útil ensayar con él, emplear la posibilidades del
modelado y recurrir a instrucciones sencillas y concretas que guíen su
actuación. Es recomendable empezar con tareas sencillas y simples que
puedan garantizar experiencias de éxito.
- Es esencial que los adultos adopten un enfoque positivo en sus
relaciones con los niños. En lugar de insistir en lo perturbador que es
su comportamiento, son más aconsejables las referencias positivas a las
habilidades y éxitos que éstos logran.
- Conviene no olvidar los efectos del aprendizaje social. Los niños
observan lo que ocurre a su alrededor y después reproducen los
comportamientos aprendidos. Por ello, no es apropiado recurrir amenazas y
castigos físicos que, aparte de otros efectos, pueden ser aprendidos y
practicados por los niños en el futuro.

________ _____
_______________________________________________
Alumnos - Enlaces
- Padres - Presentación
- Profesores